Agustin de la Torre Zarazaga

Aportación Sinodal

En la ilustración, compuesta, por caso 80 personajes, he querido sintetizar mi visión de la Iglesia o mi aportación gráfica al Sínodo. Lo primero, y lo que más llama la atención por su centralidad y tamaño, es un gran corazón lleno de personas. Esas personas son las más importantes y, en su centro, un niño (Mt, 18,2) con los brazos abiertos, vestido de blanco y con un fondo dorado. El resto de personajes que ocupan esa centralidad son los enfermos, los que sufren las guerras, los que luchan por la paz, los perseguidos, los migrantes, los que sufren por su origen, el color de su piel, su identidad sexual, su religión, o cualquier otra condición. Los maltratados, los humildes, los limpios de corazón, los pobres, los débiles, los minusválidos, los ancianos, los deprimidos, los silenciados…Alrededor del corazón se sitúa el resto del pueblo de Dios. Personas de todas las razas y condición social, entre quienes pueden distinguirse familias de todo tipo, laicas y  religiosas de diferente o el mismo sexo; la presencia de las artes, la música y la danza, la naturaleza, la ecología y el amor a los animales…desde un payaso que sonríe, hasta una mujer que ofrece el pan hecho con sus manos. Libros de colores o símbolos antibelicistas junto a la vela de la resurrección y la esperanza. En el suelo, abandonados u olvidados, atributos de poder religioso o de rituales tradicionales.La actitud de quienes rodean el corazón es diferente. Hay quienes miran o señalan al centro e incluso llegan a tocar con sus manos o mejillas a quienes sufren.Y en la parte superior, a ambos lados, los sacerdotes o pastores, un hombre y una mujer. En el centro, la Trinidad y la Virgen María con algunos santos que no se distinguen con el resto del pueblo. Santos normales, de la puerta de al lado.Destacable la figura de Jesús que bendice al modo clásico con una mano y señala al corazón con la otra, en la que se observan las marcas de los clavos.Y arriba, en el centro, Dios. Reconocible por el triángulo de su cabeza y con la paloma del Espíritu Santo sobre uno de sus brazos, que presenta abiertos acogiendo a toda la cristiandad. Dios que puede ser hombre o mujer, de cualquier raza por el color de su piel, joven y sonriente, apartado de la iconografía tradicional con una túnica en la que puede leerse un juego de palabras: “God is good” Dios es bueno….Esta es mi visión de la Iglesia, o de lo que debería ser, una Iglesia alegre, de brazos abiertos, creativa y colorida, multicultural y diversa, pero una sola en su centralidad del principal mandamiento: Amar. sin condiciones, sin prejuicios, sin censuras, sin etiquetas. Amar a Dios y al prójimo, al próximo, al hermano…especialmente a quien sufre. NADA más que AMAR hasta darlo TODO. 



MOCEOP. TIEMPO DE HABLAR

El dibujo ha sido inspirado por la aportación de este colectivo al Sínodo. En su web, https://www.moceop.net podrás encontrar muchas más cosas de ellos y bastante material, muy interesante, de difusión gratuita. Te recomiendo no dejar de leer completo el texto que ha sido tan inspirador. Puedes hacerlo desde aquí: